viernes, 8 de abril de 2011

Crónica de un comisario de arte 2.0 en DEARTE. Día 2 (parte 3ª)

De 14:30 a 17:00 fueron las llamadas horas tranquilas. En ese horario, y durante todo lo que duró la X Feria DEARTE, se podía visitar sin agobios la exposición. Prácticamente no había nadie de 14:30 a 16:00, por no haber no estaban ni lo artistas... pero a partir de las 16:00 es cuando comenzaron a entrar de nuevo visitantes, aunque de una en una. También es cuando los propios artistas, algunos, volvieron. Y es cuando pudimos charlar un rato más amplio debido precisamente a que no teníamos que estar constantemente en "modo alerta".

“! Qué ¡ ¿Has vendido algo?" Era la frase de iniciación. Y hasta ese momento la respuesta era siempre la misma: "No". Siempre acompañada de un gesto bastante significativo: Subir los hombros mientras se torcía la boca. Y en el rostro del artista una mezcla entre tristeza y aun esperanzas. Era el primer día, y ni siquiera se había inaugurado la feria. En esos momentos, aunque yo tampoco había vendido aún, me hacía cómplice de su sentimiento, y les intentaba animar de corazón. Seguidamente hablábamos de su arte, de las técnicas usadas, de las horas invertidas en cada lienzo, en cada escultura, de los encargos... de sus talleres. Yo les hablaba de mis artistas, de sus técnicas, de cómo llegaron a exponer en DEARTE, y de mis escritos. Porque todos me preguntaban "¿Tu eres artista?" .eso en el caso de que ya habíamos hablado antes, sino directamente me preguntaban mirando las pinturas de Alfonso de la Vega "¿Tu eres el autor?". Siempre me sonrojaba, aun no sé porqué, y les contestaba que "no soy artista, como mucho escribo". Y precisamente en una de las veces que dije mi ceremonial frase, me contestaron "Yo también", era Gloria Álvarez. Desde aquel momento hablamos de arte y literatura, de poesía, y sensibilidad creativa, cada vez que teníamos un momento, o que simplemente coincidíamos en el pasillo que unía su zona con la mía, las cuales colindaban. Precisamente esta pintora de gran corazón tiene como yo un grupo en el Facebook como reunión de poetas, y al que me agregué en el momento que terminó la feria.

Después de hablar con un artista, seguía "la ronda", y al cruzarme con otro, poco a poco ambos íbamos reduciendo el paso, para a continuación iniciarse de nuevo una conversación: "!Qué¡ ¿Has vendido algo?"... Y así una y otra vez durante toda la feria. Siempre aportando un granito de arena a nuestra relación, después de parte de venta y estado anímico y de moral. Siempre repetíamos el mismo ritual. El cual se perfeccionó de tal manera que incluso lo hacíamos a distancia, con tan sólo preguntar "¿Qué?". He de decir que las veces que la respuesta era "he vendido una obra" o incluso cuando me decían "he vendido todo"... se les iluminaban la cara, y me contagiaban el optimismo. Al igual que espero que se los contagiara yo a ellos cuando les decía que había vendido alguna obra.

Así fue como conocí a varios artistas interesantes, profundizando como es natural con los que estaban más cerca de mi zona. Como fue el caso del artista japonés Mirai Kobayashi. Su estilo llamó mucho la atención en la feria, y llegó a vender vario cuadros. A mí me gustó personalmente por su elegancia, sencillez, y pureza. Lejos de lo figurativo, jugaba con los colores ocres sobre fondo blanco, y sobre los primeros corrían fórmulas matemáticas, líneas que parecían los laberintos de los circuitos, y otras formas elegantes, casi imperceptibles a veces,  casi siempre de un brillante dorado. Algunas parecían simular placas de bronce sobre el lienzo, en otras jugaba con las formas aleatorias generadas por manchas de café. En este particular, me dijo en una ocasión "acércate, ¿Hueles el café?". Y sí que olía aún a café esa obra... Me encanta cómo juega entre la lógica y el caso, el orden y lo aleatorio, el arte y la ciencia. Como le dijo Alfonso de la Vega: "Aquí vemos tu parte de artista y tú parte lógica", insinuando con la mirada que ambas eran naturales en una persona de origen Japonés. Aun no sé cómo se lo tomó Mirai.

¿Existe el Tiempo?
Antonio Calleja
Ciencia y arte. Precisamente había en la parte inferior de la Feria un área dedicada a esta temática. En esta zona un artista también singular hacía doblete, pues exponía allí y en "mi" área. Por lo que tuve el honor de representarle también cuando hubo ocasión. Me refiero a Antonio Calleja, el cual se planteaba preguntas científicas sobre el tiempo y el espacio, y las respondía en sus lienzos, a través de las formas y el color. Con el propio Calleja tuve la oportunidad de hablar al día siguiente, por lo que habrá que esperar hasta la siguiente crónica para saber de qué hablamos...

Por supuesto estos artistas eran con los que hablaba cuando realizaba la "ronda" por la primera planta de la Feria, pero con los que más hablé, como es lógico, fue con Alfonso de la Vega y Casto Solano, con los que compartí muy buenos momentos, y largas e interesantes charlas. Hablábamos de lo humano y de lo divino. De arte y del futuro del arte. Y también con los simpáticos Ángela Teunissen y su marido Erik, de Ámsterdam pero afincados en Madrid, y que viven a caballo entre ambas ciudades. La obra de Ángela también llamó mucho la atención. Ella trabaja el vidrio, el cual "sopla" ella misma y le da las formas. También trabaja la piedra y el metal, y normalmente combina todos los materiales. En concreto para DEARTE trajo una colección de piezas de vidrio y plata, dos de ellas combinadas con metal, las cuales representaban emociones humanas como la perseverancia, el amor, la pasión... Ángela exponía justo enfrente que Alfonso de la Vega, por lo que estábamos todo el día juntos. Incluso la mesa situada bajo los cuadros de Alfonso, y "centro de mando" mío,  tenía tarjetas y varios catálogos de la artista de los Países Bajos.

Casto Solano y
José Barcia
Alfonso de la Vega y
José Barcia
Ángela y Erik Teunissen
y José Barcia
También tuve la oportunidad de conocer más profundamente aquel muchacho que a principios de la mañana me había prestado el pincel y la pintura, y que no era ni nada más ni nada menos que el artista ganador del premio "Un Futuro DEARTE”, Toni Font. Me habló de su obra, la cual es también interesante. Consiste principalmente de sobreponer dibujos que conforman un verdadero bestiario personal del autor, un grupo de símbolos creados por él, sobre recorte de periódicos. Lo que le da doble lectura a su obra, y múltiples niveles. Me enseñó el premio recibido, aparte de tener todo el stand para él, y lo que más me llamó la atención era que el premio era personalizado. Consistía en una placa metálica con la forma de uno de sus símbolos metida en una preciosa caja recubierta de terciopelo. Y como fue ya una costumbre, de lo profesional pasamos a lo personal, y hablamos como ambos echábamos de menos a nuestros pequeños, ya que Toni al igual que yo hacía tan sólo unos meses que se había estrenado como padre. Y al igual que yo estaba lejos, más lejos pues mientras yo venía de Sevilla, el hacía lo propio de Tenerife.  Así que hablamos, y nos enseñamos mutuamente las fotografía de nuestros vástagos, eso sí, ya no se lleva lo de enseñar las fotos de la cartera, sino que ambos sacamos nuestros flamantes móviles de última generación y pasamos unas 299 fotos... menos mal que ambos somos personas consecuentes, y sólo mostramos las 10 primeras.

Entre ronda y ronda, se aproximaba la hora de la inauguración, por lo que me dispuse hacer otra visita al baño, para renovar mis improvisadas vendas hechas de trozos de papel higiénico para mis maltrechos pies. 

Eran las 18:30. Ya había muchas personas en la sala. La mayoría de ellas muy bien vestidas, estaba claro que estaba ante una parte de la sociedad en la que no sólo "bastaba ser la mujer del César sino también había que aparentarlo". Eso sí, de gran calor humano, lo que destrozó mis prejuicios. Muchas personas se acercaban a la que bautizaron como "la niña" de Casto Solano, una escultura hiperrealista de una niña sentada escribiendo sobre un libro. Y me preguntaban por ella, casi como si estuviera viva. Lo mismo ocurrió con la otra obra de Casto, la que igualmente los visitantes re-bautizaron como "la mujer", y de la misma forma se quedaban maravillados por el hiperrealismo, sobre todo por la "mirada de la mujer", como solían decir. Y cómo ocurría con "la niña", me preguntaban por el autor, incluso por la técnica, la cual era bronce, pero tratado con ácidos para conseguir el color de la piel, del cabello, de la ropa... lo que sorprendía a propios y a extraños. Lo mismo ocurría al acercarse a la obra de Alfonso de la Vega. Me hablaban del color, de cómo les "hipnotizaba", o sencillamente decían tras un rato callados asintiendo con la cabeza: "Es bonito". Mi profesor de literatura me decía que no usara nunca la palabra "bonito" en mis poesías, pero la verdad es que cuando me lo decían de una obra de los artistas que tanto apreciaba profesional y humanamente, me daba ilusión.

"Dragón"
Alfonso de la Vega
No recuerdo el número de veces que les hablé a los visitantes de las obras de Alfonso, en especial de "Dragón", o de "Líquenes". Al igual que cuantas veces expliqué una y otra vez, pero sin cansarme jamás, del significado de las formas de los preciosos vidrios de Ángela Teunissen. O cómo filosofaba con los visitantes ante la obra de Castilleja, hablando sobre la relatividad del tiempo, o sobre los conceptos profundos de la obra de Jesús Curiá y sus esculturas dinámicas "atrapadas"... Y como decía antes, lo que fue un verdadero punto de atracción a los visitantes: Las esculturas de "la niña" y "la mujer" de Casto Solano, sin minusvalorar su obra "Zeus", que era de pequeño formato, también en bronce, y que representaba aún torero, teniendo la peculiaridad de que  tenía partes móviles, como una placa que salía de la cabeza, u otra que salía de su pene. Sí, he dicho pene, lo has leído bien. Como clara referencia al "macho ibérico" o más bien clara crítica.

Poco a poco se fue llenando las tres plantas de la exposición. Ya no veía a nadie. Comenzó la actividad frenética que ya no paró hasta las 21:00, hora del cierre. Actividad que agradecí, y que me puso las pilas, a pesar del tremendo dolor de pies.  Y en un momento dado comenzó oficialmente la inauguración.

Eran las 19:00.

Acto Inaugural
 Javier Rojas, Elena Asins,
Agustín Medina y Miguel Tugores
Desde mi planta, la primera, había una especie de balcón a través del cual podía ver casi toda la feria, menos los stand que estaban bajo mis pies. Desde aquel lugar, ahora repleto de gente, pude ver el acto inaugural. Habían montado una plataforma sobre la cual había un atrio y los 5 protagonistas del evento. De izquierda a derecha, estaban: Javier Rojo (Presidente del Senado), Elena Asins (Ganadora del premio "Una vida DEARTE"), Agustín Medina (presidente de la Fundación DEARTE), Miguel Tugores (director de la Feria DEARTE y de la Galería Dionís Bennassar) y Toni Font (ganador del premio "Un Futuro DEARTE").

Todos tuvieron varios minutos para decir unas palabras, y luego se entregaron los premios. Las palabras que más me llamaron la atención las dijo Miguel Tugores, el hombre que me "captó", y que hablaban de la trayectoria de la feria DEARTE, y cómo apostaba por los artistas españoles, y dejaban su espacio a jóvenes promesas, que podían exponer con autores más consagrados. Dio un resumen, que aunque podría parecer "institucional", no lo era, pues luego, cuando fueron pasando los días, los visitantes que hablaban conmigo comparaban DEARTE con ARCO o con ESTAMPA, que en la mayoría de los casos venían directamente de la otra exposición, y decían exactamente lo mismo: "Prefiero DEARTE , porque ARCO se ha institucionalizado demasiado. Muestran artistas de difícil acceso, y en la mayoría de los casos siempre vienen los mismos. Es complicado que dejen espacio para los jóvenes talentos. DEARTE es más cercano, más asequible,  y más accesible. Hay muy buenas e interesantes obras, más variedad." Y a pesar de que pudiera parecer que no era objetivo, no tenía más remedio que darles la razón.

Miguel Tugores, Javier Rojas, Agustín Medina
"La mujer" y Casto Solano
Pocos minutos antes de comenzar el acto, vino Casto, el cual ya había hecho migas con Alfonso de la Vega, y hablaban muy a menudo. Cuando terminó el acto, tanto Miguel Tugores como Agustín Medina le mostraron la Feria a Javier Rojo. Y precisamente uno de los primeros sitios que visitaron fue la zona de Casto Solano. Javier Rojo, el presidente del Senado, se quedó maravillado con la obra del Vitoriano Casto, en especial con "la niña". Quedándose para la posteridad una foto de "familia de Javier  Rojas, Miguel Tugores, y Agustín Medina junto a la "mujer" y su creador Casto. Foto que hizo el que esta crónica escribe desde su Iphone después de conocer personalmente a tan ilustre grupo, salvo Casto y Miguel que como ya sabréis ya conocía...

Pasó el primer día, entre emociones y expectativas. Entre charlas animadas. Algunas profundas, otras superficiales del momento. Miradas buscadoras de complicidad entre comisarios y artistas. Rondas por toda la primera planta. Atendiendo a las preguntas de los visitantes. Profundizando en  mi amistad con Alfonso y con Casto. Hablando de arte, arte, arte... disfrutando cada momento. Siempre en la expectativa. Siempre alerta. Pero también con el susodicho dolor de pies, y mis maldiciones por la falta de previsión. Mis visitas al baño furtivas. La comida animada con los compañeros. Aunque no se vendió nada. Esa emoción se reservaría para el día siguiente, que fue como cuando los niños de San Ildefonso "cantan" el premio. Nervios, emoción, gente corriendo... pero eso es otra historia, que contaré en otro momento...

Llegó las 21:00.  Me fui cojeando hacía mi hostal. Cuesta arriba. Lo que normalmente hacía en 15 minutos, tardé 45 dolorosos minutos. A mitad de camino pensé en quitarme los zapatos, pero por no sentir el roce otra vez, decidí seguir: "Camina o revienta", me decía como la consabida película de Imanol Arias sobre el criminal "El Lute". Y camine, y caminé. Hasta llegar al hostal. Como el que llega al salvavidas que se le tira desde un barco mientras que estás a la deriva. Me quité los zapatos, me eché en la cama, suspiré, y dije: "Me ha encantado este día".


nota: Las fotografías han sido tomadas de la Web de DEARTE, el Facebook de Frank Palacios, la web de Antonio Calleja y mías personales.

viernes, 1 de abril de 2011

Crónica de un comisario de arte 2.0 en DEARTE. Día 2 (parte 2ª)

Emoción. Esa es la palabra que se respiraba en la Feria durante toda aquella primera jornada. 

Emoción de los artistas ante la expectativa de venta o de darse a conocer. Expectativa de sentir que su "arte" interesa, gusta, seduce... y en última instancia que había merecido la pena la inversión económica para poder exponer. Y ante todo esperanza e ilusión, mucha ilusión, generada por la imagen mental de salir el domingo con el pecho hinchado de orgullo y satisfacción, de haber vendido todo o al menos bastante de la obra expuesta.

Yo  sentía emoción, pero sin embargo estaba más cerca de la excitación ante una situación nueva para mi, o al menos en esa escala. ¿Expectativa? También la albergaba. Con la cabeza tenía la expectativa de poder vender mucho, todo si fuera posible, como satisfacción personal. Parte orgullo profesional,  parte sencillamente económica. El corazón quería que "mis" artistas pudieran salir tan contentos y satisfechos como quería salir yo. Curiosamente este deseo con el tiempo se extendió a muchos otros artistas que yo no llevaba pero que sí conocí personalmente en la Feria, y se incrementó cuando fue pasando el tiempo, y muchos no habían vendido nada, y toda expectativa se les fue tornando en decepción. Aunque me estoy adelantando.

Entró la primera avalancha de visitantes. 

En conjunto eran como una gran ola multicolor que llenaron todos los pasillos poco a poco, para luego despejarlos con el mismo ritmo de marea. Había gente de todo tipo, aunque ese primer día en general eran de apariencia digamos que "acomodada económicamente", lo que se hizo más patente a medida que se iba acercando la hora de la inauguración oficial, momento en el que vendrían la representación institucional. Normalmente iban en pareja, o en pequeños grupos, y alguno sólo o sola. Eran de edad mediana, siendo la mayoría personas mayores. Lo que era lógico, dado que era viernes por la mañana y muchas personas trabajan. Si tenían suerte, claro...

Avanzaban unos pocos pasos y se detenían ante una obra, intercambiaban rápidas opiniones sin dejar de mirar la obra, analizándola de arriba a abajo, pensando en qué lugar quedaría mejor en sus casa o en las casas de sus hijos o amigos a los que pretendía sorprenderles regalándoles arte. Era la "primera pasada", por lo que solía durar poco, ya que lo que hacían eran ver las obras que "de primeras" les gustaban o impactaban, memorizando donde estaban situadas para volver a pasar algo más tarde o en los días siguientes ya más tranquilamente. Muchos no confiaban en su memoria sabiamente e iban apuntando en una pequeña libreta el nombre del autor y algunas características de las obras, para recordarlas en la "segunda pasada". Digamos que eran los "profesionales" o "experimentados" en esto de las Ferias de Arte. Muchos ya curtidos en otras Ferias como ARCO o Estampa, incluso en esa misma mañana, en la que habían hecho un verdadero "maratón", el cual incluso para mi era difícil de concebir. En esta "primera pasada" salvo excepciones, no me preguntaron nada sobre los autores o sus obras. Sólo venían, se acercaban, en el mejor de los casos afirmaban en silencio, con aire de satisfacción, y se marchaban.

Mientras paseaba de un lado a otro de mi zona, intentando no levantar mucho los pies del suelo, para evitar así el dolor por el roce de los zapatos, miraba por encima de la gente, de la ola humana, y veía a otros comisarios, y artistas, y nos intercambiábamos miradas y sonrisas, que hablaban en silencio de la expectativa de venta ante la avalancha de posibles compradores. Pero al mismo tiempo, subíamos levemente los hombros a la par que torcíamos un poco los labios en señal de que aunque había pasado unas horas en esa situación aun no se había vendido. Eran gestos como diciendo "No, aun no hemos vendido, pero espera un poco más, seguro que ahora empieza lo bueno". En una sola palabra. Complicidad. Y no nos faltó razón, pues se vendió, aunque no me quiero adelantar en esto aun.

Cuando por fin pasó la ola. Comenzó "mi ronda", por todo la primera planta de la exposición. Andaba de una lado a otro, cuando no había nadie en "mi zona", pues si había alguien, me acercaba por si necesitaba algún tipo de información. A veces veía a algún visitante mirando detenidamente una obra. No quería sacarle de su estado de ensoñación. Estaba claro que estaba viajando a través de las formas. Y estaba disfrutando. Y yo disfrutaba al mirarlo disfrutando del arte, y más concretamente de un arte que conocía bien, y que ya antes me había cautivado a mí. Me preguntaba si estaría sintiendo lo mismo que yo sentí al verlo por primera vez. Si se estaba fijando en los mismos colores, y si su imaginación estaba "volando" por un mundo imaginario creado a partir de esas formas. A veces me acercaba e intercambiaba opiniones. Yo no quería vender por vender. Quería vender si realmente le gustaba al futuro comprador. Yo le mostraba el camino. Pues lo más importante no era saber de arte, ni de técnica, ni del autor. Lo más importante era que el comprador se "enamorara" de la obra. Sintiera esa "energía", ese "choque", ese "empujón" irracional y al mismo tiempo hermoso al ver una obra en concreto. Y yo le mostraba el camino de ese enamoramiento. Le explicaba lo que estaba sintiendo al contemplar la obra, y que yo captaba por su mirada. Por cómo miraba la obra. Por el movimiento hipnotizado de sus manos, y cómo se relajaba su respiración, mientras  los labios o bien estaban serios por una máxima concentración o estaban sonriendo de puro placer. 

Por desgracia, aunque se enamoraran de una obra que les mostraba, no siempre la compraban, principalmente porque encontraron otra. No mejor. Porque no dependía de que una obra fuera mejor o peor. Si no de muchos otros factores  como era el precio, pues aunque uno se enamorara la razón hacía acto de presencia en el momento justo antes de comprar.  También a algunos les influenció el hecho de que preferían esperarse a ver el resto de la exposición, dado que los visitantes comenzaban por mi zona,  por lo que el deseo de compra o pasaba, apoderándose del comprador la razón, o simplemente aparecía justo antes de abandonar la feria en otro stand, habiéndose olvidado de sus primeros impulsos. Vamos como en la vida misma con las relaciones de pareja...

Si no había nadie en mi área asignada, me metía por los stand, contemplando las obras de los demás artistas. Hablaba con ellos y con los comisario de arte, los cuales en muchos casos eran la misma persona, o un pariente, por lo general la pareja. Otras veces observaba como los artistas se detenían ante una obra suya contemplándola en silencio. Se podía adivinar que estaban reviviendo cada segundo de la creación de la misma con una sonrisa de satisfacción en los labios, y  melancolía en los ojos, pues tenían la sensación agridulce de querer vender, pero al mismo tiempo sentían pena de desprenderse de algo tan suyo. Esos momentos, tan humanos, fueron los mejores para mi.

Cuando no había nadie, y terminaba "la ronda", me sentaba a descansar los pies. Entonces comenzaron mis visitas al baño, el cual estaba junto a un stand de una agrupación de artistas, los cuales al acabar el día pensarían que tendría incontinencia o algo peor, de las veces que fui al baño. Allí me sentaba, me quitaba los zapatos, los calcetines-medias, e intentaba crear una especia de "mega tirita" con papel higiénico, mientras maldecía a los zapatos,  a mi estupidez por no haber traído nada para curarme, y a la mala suerte de que nadie de mis compañeros tuvieran unas tiritas o algo para aliviarme. Sacando fuerzas donde ya quedaban pocas, volvía a levantarme de aquel bendito baño, me recomponía delante del espejo, me lavaba las manos, y salía por la puerta disimulando lo mejor que podía el dolor.

Así, medio cojeando, aproveché para ver un poco mejor la planta intermedia de la exposición, y hacer una visita al futurista stand de Jesús Azogue. Allí hablé con el joven artista, el cual a pesar de su juventud tiene una más que interesante carrera artística, y lo que es más importante una fuerza creadora y un sentido del humor envidiable. En su stand tuve el placer de interactuar con su obra. Concretamente con "E-tree" . Había un teclado donde podía escribir lo que quisieras, e inmediatamente aparecía proyectada la frase en la pared formando parte de un árbol, cuyas ramas se movían como acariciadas por el viento. Yo escribí el nombre de mi hija...

Cuando llegué de nuevo a mi área, me comunicó Aurora, la coordinadora de DeArte, que podía salir a comer. Ya eran las 14:00 horas. El tiempo pasó volando. Nos íbamos a turnar, y mientras yo comía, otra compañera se encargaría de mi área, para que así nunca estuviera desantendida. Al cabo de 30 minutos  volví con fuerzas renovadas para asistir a la segunda jornada de aquel primer y expectante día de la X Feria DeArte, y en sí la más determinante: La Inauguración Oficial de la Feria.

martes, 29 de marzo de 2011

CRÍTICA DE CINE: SUCKER PUNCH (2011)

Título Original                  Sucker Punch
Año                                   2011
Duración                          109 min.
País                                  EEUU
Director                            Zack Snyder
Guión                               Zack Snyder, Steve Shibuya (Historia: Zack Snyder)
Reparto Principal             Emily Browning, Vanessa Hudgens, y Abbie Cornish
Género                             Fantástico. Acción.


Valoración 4 de 10


[(Vídeo-juegos + manga + fetichismo) - (Guión + diálogos) ] x pretenciosidad = Orgía Visual hueca y empachosa


Estamos ante la 5ª película de Zack Snyder. En esta ocasión tras hacérnoslo pasar mal con la estupenda re-visión de "El Amanecer de los Muertos" (2004), hacernos vibrar con la espectacular "300" (2007), demostrando verdadero valor al adaptar (y bien) la obra maestra de la novela gráfica "Watchmen"(2009), o mostrando una preciosista sensibilidad en "Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes"(2010), nos sumerge en un universo kitsch, donde mezcla diversas fuentes estéticas como son los manga japoneses, los video juegos o incluso las películas clásicas de terror de la Hammer. Todo aderezado con altas dosis de imágenes fetichistas, y por su particular estilo, donde las batallas en cámara lenta, los ángulos contrapicados, y los encuadres enrevesados predominan en una película que es ante todo estética.

El hilo conductor es el de una joven en los años 50, que al ser encerrada en una institución psiquiatra por su padrastro con la intención de que le hagan una lobotomía, se sumerge en un universo mental paralelo donde pretende escapar.

Aunque el arranque es espectacular e impactante, lo cual promete, y la premisa no esté mal (aunque para nada novedosa como se pretende), el film se desarrolla de una manera infantil, simple, y sin sustento argumental sólido. Y lo que es peor no hay empatía por los personajes, o lo que es lo mismo, al espectador no le importa lo que le suceda a los personajes desde un poco antes de la mitad de la película. Esto es debido al excesivo desarrollo del argumento como un video juego donde las protagonistas hacen una y otra vez lo mismo, con "vidas infinitas", lo que además de aburrir hace que pierda emoción, la emoción de la derrota, la emoción de la incertidumbre. A esto hay que sumarle que los personajes se diluyen en un guión flojo, repetitivo y sorprendentemente predecible, unos diálogos infantiloides, y una estética que literalmente "devora" la trama y por extensión a toda la película. Para cuando se pone "seria" la historia ya es tarde, y sientes que has perdido el tiempo, ni siquiera su final medianamente digno la salva.

Estamos ante una película que pudo haber sido mucho más, incluso una película generacional. Su estética tan comentada no disgusta, aunque está claramente orientada a un determinado público. Pero sin embargo le falta un guión sólido, un argumento mejor entramado y unos personajes que empaticen con el espectador. Además es una película que se pierde en su pretenciosidad y estética grandilocuente, intentando venderte algo como novedoso, aunque el pastiche videojuegos + manga, ya se ha hecho antes y de mejor forma (sólo hay que echar un vistazo a "Scott Pilcrim"...), al igual que las historias dentro de psiquiátricos y juegos mentales (por poner un ejemplo la reciente y magnifica "Shutter Island" de Martin Scorsese), y que se salpimiente con fetichismo erótico, pudo haber sido interesante pero en una película que en conjunto hubiera sido de mayor calado.




Por lo que se puede resumir mi opinión de "Sucker Punch" de Zack Snyder en la siguiente fórmula:

[(Video-juegos + manga + fetichismo) - (Guión + diálogos)] x pretenciosidad = Orgía Visual hueca y empachosa

martes, 15 de marzo de 2011

Crónica de un comisario de arte 2.0 en DEARTE. Día 2 (parte 1ª)

Día 2: La Inauguración

18 de Febrero de 2011

El despertador del móvil sonó como siempre suenan los despertadores: antes de lo deseado. Aun tenía el iphone pegado a la cara desde la noche anterior. Noche en la que intenté escribir las crónicas del día pero sin éxito, pues al poco de comenzar, empecé a escribir con un ojo cerrado intentando adivinar donde estaban las brillantes letras. De fondo se escuchaba un programa de teletienda de alguna cadena de los "últimos canales" de la televisión, los que sólo sirven para  hacer la "ronda noctámbula", aquella que con el tiempo se convierte en un ritual antesala al plácido sueño. Así me vi, con un ojo cerrado, el otro medio cerrar, con la mano izquierda tanteando la cama buscando el mando a distancia para apagar la televisión tras la "ronda" de canales, y con la derecha sujetando el móvil, el cual poco a poco se iba cayendo, hasta que finalmente se topó con mi nariz, al mismo tiempo que la punta de mis dedos de la mano izquierda tocaron el mando, y como de Braille se tratara lograron encontrar el botón de apagado. Apagué la televisión, dejé caer mis dos brazos, y el móvil se quedó haciendo equilibrismo en mi cara hasta que tocó una “campanita”, la cual me arrebató de un plumazo del reino de Morfeo.  Acababa de empezar mi segundo día de exposición: La inauguración.

Me levanté, me aseé, y busqué la ropa que me pondría. En esa ocasión me calcé unos zapatos negros relucientemente nuevos, y mi más terrible error. Me puse un pantalón gris oscuro, un cinturón negro, a juego con los zapatos, camisa clara con rallas negras y forro morado, una corbata también azabache, cuyo nudo aprendí hacer en youtube, y una chaqueta a juego con los pantalones. Inicialmente me iba a poner una chaqueta blanca inmaculada, pero aconsejo a los viajeros revisar los botes que lleven en la maleta, pues pueden llevarse una sorpresa si no los tienen cerrados del todo. Y lo que era inmaculado, se quedó tan sólo en "culado", pero me ahorro las descripciones escatológicas.

Así, como un pincel, aseado y enfrascado en colonia Massimo Dutti, me dirigí caminando hacía la feria. Eran las 9 de la mañana.

La feria se inauguraba a las 11 de la mañana, pero preferí ir un par de horas antes, para ultimar los preparativos y ver si hacía falta en algo. Cuando llegué al jardín no pude evitar mirar la escultura que casi me deja sin mano el día anterior, pero ahora con una cierta prematura melancolía. Siempre que estoy sólo ante una escultura o una pintura, las siento "vivas" e incluso  "hablo" con ellas, a veces con susurros, otras veces con la mirada, y otras sólo con el pensamiento. Y siempre les hablo como si las conociera de toda la vida, con complicidad, con camaradería. Y en esa ocasión le guiñé un ojo a la colosal escultura, y le dije "¿Cómo estás chico?" Y pensé que me decía "Bien,  intentando escapar, pero nada, ya ves...".

Paseé ligero por el jardín. Y entré atravesando el primer rellano hasta llegar al vestíbulo de la entrada de la exposición este año, ya que realmente es la puerta de salida al jardín, pero como digo este año es por donde se entra en vez de por la puerta principal o delantera.

En el vestíbulo es donde estaba el área de  "mis" artistas: Casto Solano, Alfonso de la Vega, o Angela Teneussien.

Saludé a los guardias, y miré toda la exposición, dando lo que se llama en cine "un paneo" de derecha a izquierda, ya que el vestíbulo de entrada estaba en la planta más alta, de los 3 niveles que consta la zona expositiva reservada para la X Feria DEARTE en el palacio de congresos.

Miré maravillado la "ciudad", aun siendo retocada por una treintena de operarios para vestirla de largo ante el inminente estreno.

Respiré hondo, aún olía a pintura, a plástico y madera. Una especie de alegría me recorrió el cuerpo. Era como una descarga eléctrica que iba del pecho hasta el estómago. Y no era porque no hubiera desayunado, pues no suelo desayunar,  sino emoción de lo que iba a ocurrir. Emoción que se incrementó al fijarme en mi área, la que tomó forma la noche anterior, pero que hacía meses que había adoptado forma en mi mente. Estaba situada en la planta superior, la cual estaba conformada por un corredor longitudinal, donde los muros blancos de 3 metros de largos, habilitaban especies de celdas más o menos rectangulares, en las que por lo general habían de media 4 artistas. Predominaban los pintores, contando en esta zona tan sólo 3 escultores. La recorrí rápidamente, para luego disponerme hacer una visita rápida a la feria antes de su inauguración.

A través de una amplia escalera se accedía a la planta intermedia. Era la planta más amplia. Tal y como bajabas las escaleras, a la izquierda estaba el stand de Toni Font. Un joven talentoso, muy simpático y campechano artista, el cual ganó el premio un "Futuro DEARTE", concedido al mejor creador menor de 35 años. Además de una placa personalizada, ganó el poder tener todo un stand para él. 

Dejando atrás el stand de Font, podías ir a la derecha donde estaba el stand de jóvenes maestros. Allí me enamoró una escultura de César Orrico. Un busto de un hombre que parecía surgir de un madero calcinado, y de una mirada intensísima que me atrapaba cada vez que pasaba por delante. También podías ir a la izquierda y bajar a la tercera planta, o seguir recto y encontrarte con el stand dedicado a Elena Asins, autora pionera en el uso de la  informática para crear arte, y a la cual le concedieron este año el premio "Una vida DEARTE".

Justo enfrente del stand de Asins nos encontramos una gran extensión expositiva donde estaban las instituciones  como la "Casa de Velázquez",  "Medinaceli DEARTE" o el "Ayuntamiento de Soria, y galerías de arte como Dionís Bennasar.

A la tercera planta, se bajaba por dos escaleras. O bien tomabas las que se encontraban junto al stand de Elena Asins, o unas que están paralelas a éstas, que se accede por detrás del stand de la galería Dionís Bennasar.

Esta tercera planta es donde se encontraban las principales galerías como la de Maika Sánchez (aquí se encontraba la genial y sobrecogedora obra escultórica de Julián Ortiz), Galería Maes, AC Gallery, Juca Claret (donde se podía disfrutar del intenso color de la obra de Alejandra Quirós, una artista que irradia luz, fuerza, color y simpatía en sí misma como en su obra), Omnium Ars (galería que acogía la obra de Evdokim Perevalsky que simplemente me hipnotizó) o Borrón 4.

Pero también es la planta en el que Jesús Azogue dispuso sus innovadoras obras: E-tree y Tips to get through the crisis, o donde pude disfrutar como un niño con las obras traídas por la "Fundación Buitrago" de Picasso. Sí, aquellas obras que regaló a su barbero, Eugenio Arias.     

He de decir que aunque mi primera intención era visitar la feria antes de su inauguración, no pudo ser así, y que la descripción antes dicha es el resultado de haberla visto "por episodios" a lo largo de los 3 días.

Volvamos pues al principio.

Hostal. Jardín. Vestíbulo. Miro la exposición desde arriba. Respiro hondo.  Emoción. Y ¿Ahora qué hago? ...

Me tropecé con José Luis, el muchacho simpático y trabajador de la Fundación Medinaceli, como siempre atareado poniendo cuadros en la zona de la Fundación y del Ayuntamiento de Soria. En una mano un martillo, en la boca unos clavos, en la otra un nivel. Vamos, como lo había dejado por la noche. Le pregunté a qué hora había acabado la jornada anterior, a lo que me respondió que sobre las 12, pero que hubo gente como el mismo Miguel Tugores, el director, que se quedó !hasta las 3 de la mañana¡ En ese preciso momento me tropecé con Aurora, la coordinadora de la Fundación DEARTE, siempre amable, aunque agobiada por tener mil tareas realizándolas a la vez, hablando con unos allí, con otros a través del teléfono, resolviendo dudas, tomando decisiones... la frase que más oí en toda la Feria fue "Aurora me puedes..." Al fin le pregunté como en la tarde anterior "¿Qué hago?" pero casi al instante de preguntarle me vino a la mente que minutos antes me había llamado Alfonso de la Vega para decirme que vendría un poco más tarde, y preguntarme si se había pintado las marcas de lápiz que dejamos en la pared cuando colgamos sus cuadros. Por lo que cambié la pregunta.

- ¿Donde están los pintores para que pinten las marcas de lápiz de la pared?
- No lo sé. Mira abajo. O también puedes coger un pincel y darle un brochazo.

Al ver lo atareada que estaba, no quise contribuir más a su agobio, y como todo el mundo comenzó a entrar en una espiral frenética de nervios, quise ser más una ayuda que un estorbo.

- No te preocupes, ahora lo hago yo - le dije a Aurora resolutivamente-
- Ok - y salió corriendo hacia abajo, contestando a una llamada de otro comisario inquieto.

Cuando estaba ya a unos metros caí en la cuenta que no sabía dónde estaban los pinceles. Por lo que no tuve más remedio que preguntárselo gritando. A lo que me respondió, con un grito similar: "Búscalos".

Durante unos segundos sintiéndome idiota y completamente paralizado, me planteé dónde demonios podía encontrar pintura y pinceles en medio de aquel torbellino de movimiento. Me miré de arriba a abajo. Pensé "Vaya uniforme para pintar". Me pregunté "¿Y si me mancho?" A lo que a continuación me vi a mi mismo manchado en mi primer día como comisario de arte. La respuesta fue inmediata: "Tengo que tener cuidado". Me encomendé a todos los santos, y me dispuse a dejar de ser una estatua más de la exposición y ponerme a la acción.

Bajé a la segunda planta, pregunté a una simpática mujer, y ésta me remitió a un chico que estaba haciendo lo mismo que iba hacer yo. Como todos, estaba nervioso y apresurado, pero muy amablemente me dio un bote de pintura blanca y un pincel, avisándome que tuviera cuidado porque se había mezclado algo de pintura roja. Así conocí a Toni Font... Tras darle las gracias me fui corriendo a la pared de Alfonso para pintar las señales que dejó el grafito. Me “remangué” y comencé a pintarlo sin problema alguno pues estuve durante muchos años ayudando a mi padre a pintar pisos, y gracias a esa experiencia no tuve que lamentar el ensuciarme. Tras terminar le devolví el pincel y el bote de pintura a Toni, y se lo volví agradecer.

Ya que estaba abajo fui al stand del  Ayuntamiento de Soria para ayudar a José Luis, pero por el camino volví a cruzarme con Aurora, que me dijo que me fuera a mi área pues ya estaban empezando a llegar gente. Volví corriendo escaleras arriba donde me crucé con María, historia del arte gallega, y la diseñadora gráfica que había realizado el catálogo de la feria. La conocí el día anterior. Muy trabajadora, ayudaba en todo lo que hiciera falta bien sea colgando cuadros, o en la puerta de entrada dando los tickets. Nos intercambiamos unos breves saludos, y continué mi camino.

Al llegar a “mi sitio”, comprobé que estaba perfectamente colocada la mesa con los catálogos de la Feria, y las dos sillas, justo bajo los lienzos de Alfonso de la Vega y de sus muros más blancos gracias al pincel de Toni Font y de mi mano. Era mi "fuerte", mi "Castillo", mi "hospital" … pues  comprobé horrorizado que los zapatos nuevos me habían hecho rozaduras en los talones. Más que rozaduras, me los habían literalmente "rajado" los pies. Ya eran las 11 de la mañana, comenzaron a entrar los primeros visitantes. Eran las 11:01, sólo había pasado un minuto de Feria, y apenas podía fingir un dolor tremendo. Sonreí al primer visitante que pasó a mi lado. Me esperaba un largo día.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Crónica de un comisario de arte 2.0 en DEARTE. Día 1

Lo prometido es deuda, y por ese motivo os voy a narrar mi experiencia en la X Feria DeArte. 

Día 1: El Montaje

17 de Febrero de 2011

Después de varios meses de gestión con instituciones tanto públicas como privadas, y artistas individuales, por fin pude materializar tanto trabajo y esfuerzo. Y mucho más, pude demostrar cómo se pueden unir arte y las nuevas tecnologías de la información, como son las redes sociales profesionales, ya que a la feria asistieron artistas que gestioné desde Linkedin y Facebook mayormente, al igual que asistieron potenciales compradores después de entablar contacto por estas vías. Y sin contar que tuve la oportunidad de conocer en persona a varios de los artistas y críticos con los que diariamente trato por medio de esas redes sociales.

A la Feria tuve que ir en el llamado "modo económico " (bonito eufemismo de "en plan pobre"), por lo que fui en autobús desde Sevilla a Madrid, vamos 6 horas de nada...las cuales intenté reflejar en tiempo real a través del Twitter y del Facebook, como ejercicio previo a esta crónica. 

Durante el viaje, mientras escuchaba música, ora de los 80 ora Heavy (así soy de esponja musical), pensaba en futuros proyectos, algunos hablados con ciertos artistas, y otros con galeristas o profesionales del arte. Y sobre todo en la feria a la que me dirigía.

Al llegar a Madrid, con los huesos algo descolocados, bajé al metro (previo paso casi obligado por el wc, tras las últimas 3 horas sin haber ido, ya que me niego a ir al del autobus, pues la puntería no es mi fuerte). En el trayecto corto del metro, tras unos twitter informando de mi avance en la aventura, también usé programas como Obliquo para localizar online dónde iría a comer, o las propias páginas amarillas online. Sí, mi estómago estaba deseando que encontrara un lugar idóneo. Aunque mi cabeza prefería una breve siesta reponedora. Intenté saciarlos a los dos. En 15 min.  ya estaba en la estación de metro "Estrecho" en Bravo Murillo,  a unos 5 min de mi hostal el cual a su vez estaba a 15 min. andando del Palacio de Congresos, donde se celebraría la X Feria DEARTE. Eso me permitió dormir más tiempo (al no tener que levantarme pronto para coger el metro), estirar las piernas, despejarme con el "fresquito" madrileño y ahorrar.

Tras dejar las maletas fui a comer a un "chino" que había en frente (he de decir que me encanta la comida oriental, sin importarme lo que se diga sobre ella). La comida fue breve, pues tenía que dormir algo, y ese "algo" fueron finalmente 30 min. después de los cuales salí corriendo hacía el palacio de congresos, que en efecto estaba a 15 min. 

Nada más llegar, a las 6 de la tarde, me sorprendió que hay arte por todos lados, hasta en los lugares más insospechados. Entré por la puerta principal, pero un guardia de seguridad muy amable me comentó que se entraba por detrás. Acto seguido, y después de mis "gracias", me preguntó:

- Tu ¿A qué te dedicas?

- Soy comisario de arte

- Y ¿Eso qué es?

- Vendo las obras de los artistas en galerías y las ferias de arte.

Tras quedarse un minuto pensativo me dijo:

- Pues yo soy artista y tengo mi propia galería de arte 

Me quedé boquiabierto, ya que tal vez por un prejuicio estúpido no podía imaginarme que aquel hombre de mediana edad, bajito y de rostro bonachón, vestido de uniforme, con su porra y todo, fuera artista y menos que tuviera una galería. No volveré a cometer el error de prejuzgar. Tras un minuto en silencio, tal vez el tiempo para que yo reaccionara, me sorprendió una vez más diciéndome:

- Lo que pasa es que no vendo nada, y quisiera que me ayudaras. Pero como ahora no tenemos tiempo y el sábado me toca vigilar la Feria, me paso y te comento.

Sorprendido. Esa fue la palabra. Y sorprendido me dirigí hacía la parte trasera.

Lo que vi al llegar me dejó asombrado: Era como en las películas del oeste en el que los peregrinos construyen su ciudad. Exactamente igual. Estaban construyendo una ciudad de la nada. Era genial. Todo el mundo nervioso, moviéndose de un lado a otro. Albañiles levantando muros blancos, virginales, gracias a los pintores de los llamados de "brocha gorda", con todo mi cariño pues mi padre era pintor de este tipo, y también tienen mucho arte. Los electricistas poniendo los focos colocados en rieles en el techo y a un metro de la obra, para que pudiera resaltarse la misma. Los artistas llevando bajo el brazo sus cuadros, los organizadores orientando, clavando clavos en los muros, poniendo cuadros y ayudando a mover las esculturas. Olor a pintura fresca, y al plástico que cubría todo el suelo para no mancharlo, y que daba la impresión que era el mar, pues con el aire provocado por las personas al pasar rápido se levantaba unos centímetros del suelo, pareciendo olas. 

Y yo parecía un fantasma, o Paco Martinez Soria cuando llega a la ciudad. Hasta que espabilé, busqué a Aurora, la coordinadora de DEARTE, y le dije sin más: 

- ¿Qué puedo hacer? 

- ¿Ayuda a Andrés a llevar una de sus esculturas?

- !Perfecto¡- Le respondí. 

Me presentó a Andrés. Un escultor muy simpático y dicharachero, al que acompañé a su furgoneta, junto a 2 operarios más, aparcada en la puerta del palacio. Pensaba, aun no sé porqué, que sería una escultura mediana. Hasta que vi la obra, medio torso de un hombre gigante, que ocupaba toda la furgoneta. Me tembló todo. Pero estaba motivado, así que entre los 4 la cogimos, y la llevamos "a pulso" (el mismo "pulso" que se me puso a cien por segundo debido al esfuerzo, ya que pesaba "un quintal"), hasta su pedestal que se encontraba en el patio trasero del Palacio. La escultura en sí, era de un hombre calvo, de inmaculada escayola blanca, que parecía que salía de su base. Era muy interesante, y durante la feria mucha gente me preguntó por ella, no sin que siempre me acordara de lo que costó ponerla en su sitio. Volviendo a la "colocación" de dicha escultura, cuando estábamos en la maniobra de ponerla (que era de extrema delicadeza para no romper los dedos de la misma los cuales encajaban al milímetro con el pedestal), con más pena que gloria, me suena el teléfono. Era mi querido Alfonso de la Vega, el pintor que representaba. Y cómo no quería dejarlo esperando, cogí el teléfono con una mano, mientras con la otra soportaba todo el peso que antes me repartía  entre las dos. Hablando fatigado, le indiqué por donde debería entrar.  Finalmente, después de casi pillarme la mano, la escultura más o menos se quedó fijada. Y me pude retirar jadeando, hasta el interior para recibir a Alfonso.

Cuando entré, Aurora me explicó cual sería mi "área" donde estarían "mis artistas", es decir Alfonso de la Vega, Casto Solano y Josep Cárceles (el cual lamentablemente no pudo asistir). Pero que además llevaría a todos los artistas de esa zona, como a Angela Teunissen y sus increíbles vídrios que representaban emociones humanas, o las geniales esculturas de Jesús Curiá donde el dinamismo y la inmovilidad se entremezclaban.

Cuando llegó Alfonso, ya hacía unos minutos que había oscurecido, y que había comenzado a llover. Aparcó en la puerta del jardín, y corriendo entre los dos llevamos al interior del recinto sus obras para que no se mojaran. 6 maravillosos lienzos repletos de color.  Los dejamos junto a su pared. Y al poco tiempo llegó el Vitoriano Casto Solano. Había aparcado en la misma puerta de entrada del Palacio, es decir dentro del jardín en la parte transitable por coches, pero que era una zona restringida, por lo que tuvimos que sacar sus esculturas rápidamente pues allí no se podía estar mucho tiempo. Y sacar dos esculturas de bronce de tamaño natural,  a "toda prisa", tiene su mérito. Así pudimos entrar en el palacio a "Justicia"  y a "Ondarroako Neskatilak", las que fueron el foco de atención durante toda la feria por su increíble realismo, y a las que pronto "bautizaron" como "la niña" y "la mujer" respectivamente.

Para Casto, además de su espacio, podía disponer de todo el vestíbulo de la Feria, por lo que mi "área" fue de la mejor situada, al estar como digo  en la entrada.

Mientras Alfonso y yo pensábamos dónde situar sus lienzos, para que fueran más atractivos, y dejaran "respiro visual", Casto veía dónde colocar sus obras, moviéndolas de aquí a allá, recolocando los focos, para ver la mejor iluminación sobre sus esculturas. 

El espacio de Alfonso también había crecido, pues pudo usar el de Josep Cárceles, que como he dicho no pudo venir. Así que comenzamos a nivelar, marcar y clavar clavos en los dos lienzo de pared, para poner los 6 cuadros que expondría. Para este trabajo tuve la gran ayuda de José Luis, de la Fundación de Medinaceli, y que desde entonces estuvimos juntos mucho tiempo, ayudándonos en lo que podíamos.

Y al cabo de poco tiempo, desde que comenzamos a poner las obras, apareció Miguel Tugores, director de la Fundación DEARTE, y responsable de la Feria. Tras presentarle a Alfonso y a Casto, se fue a organizar todo. Un trabajo realmente titánico, por lo que no me extraña que pareciera nervioso. Era difícil dar órdenes a todo el mundo, para que todo estuviera perfecto. Cambiar la posición de cuadros, comprobar que todas las obras habían llegado, y que todos los stand estaban según lo establecido. Coordinar a los albañiles, pintores y electricistas, y responder a las miles de preguntas que todos los comisarios teníamos sobre dónde poner las obras de nuestros artistas. Además, trabajó como el que más, siendo un hombre de una cierta edad, y de aspecto a priori frágil, se agachaba, cogía clavos y ponía cuadros, movía esculturas etc. vamos un ejemplo a seguir.

La "ciudad" que al principio describía, tomaba forma. Mi área se llenaba de esculturas y color. Conocí a otros artistas, a otros comisarios de arte, a mis compañeras de la Fundación que siendo "voluntarias" trabajaban duro como las que más, y que durante toda la feria estuvieron al pie del cañón recibiendo a las cientos de personas que vinieron.

Las obras de Alfonso ya estaban perfectamente alineadas y colocadas. Casto, aun no muy convencido, dejó posicionada sus esculturas. Los demás artistas de mi "área" dejaron ya puestas sus obras, y los que no pudieron venir, se las puse yo. 

Y después de colocar más cuadros en diferentes áreas de compañeros, en especial de la Fundación de Medinaceli junto a José Luis, me tuve que retirar, pues entre otras cosas ya eran las 11 de la noche, tenía que volver andando al hostal, y buscar donde fuera un lugar abierto para cenar, que lo mio me costó. 

Al llegar definitivamente al Hostal estaba literalmente "reventado", pero al mismo tiempo feliz por la increíble experiencia de aquel primer día de montaje. Al día siguiente sobre las 9 de la mañana debía volver para perfilar el montaje de mi "área", y prepararme para la inauguración que sería sobre las 11. 

Caí rendido en brazos de Morfeo, en su reino del sueño, satisfecho y contento. Había sido genial. 

miércoles, 23 de febrero de 2011

X Feria DEARTE: Clausura

Bueno, ya se acabó la X Feria DEARTE. Sí llevo varios días de retraso. Pero la actividad ha sido frenética, así que a lo largo de estos días, os haré una crónica completa de mi experiencia como comisario de arte.

Tengo que centrar mis notas, y contestar a cientos de mail, así que no os prometo que sea mañana :)

Saludos.